Si eres amante del sonido, de la buena música o simplemente de los buenos momentos, entonces es posible que hayas contemplado algunas alternativas en audio de alta fidelidad. ¿Alguna vez te has preguntado cómo funciona un sistema de esta naturaleza?

La verdad de las cosas es que un sistema de audio de alta fidelidad funciona como una cadena, y cada uno de los componentes de esta cadena es igualmente importante para mantener el soporte del sonido en una calidad impecable.

Revisemos a continuación las partes esenciales de estos sistemas, y que hacen posible que la alta fidelidad sea una realidad que puedes adquirir en tu propia casa.

La fuente

El CD Player, el equipo, el sintonizador, incluso una grabadora. La calidad de la señal de sonido que sale de este primer componente definirá completamente qué tanta calidad tiene cualquier sistema de stereo.

Se podría pensar, por ejemplo, que los CD player son todos esencialmente iguales, porque son digitales y en el fondo lo único que deben hacer es “reproducir” el sonido, o quizás que dependen meramente de la calidad del archivo mp3. No es tan así.

Primero que todo, la fuente es la responsable de condensar el modo en que todas las demás partes esenciales del sistema de audio de alta fidelidad procesaron el sonido; en otras palabras, ningún sonido mejorará más luego de pasar por la fuente. Un mal CD player puede arruinar toda la calidad de los demás componentes, así como una antena averiada también puede dañar el resultado final en un sintonizador.

El preamplificador

Esta parte es fundamental para “preampliar” el sonido en una primera fase. A menudo se cree que no es tan importante, que el amplificador es el gran responsable de la conversión de sonido, pero la verdad es que una mínima falla en el preamplificador puede acarrear distorsiones de sonido muy molestas en la música.

Aunque a veces uno busque ese equipo gigante en la tienda para instalar un nuevo sistema de audio de alta fidelidad, el tamaño se relega a un segundo plano si el preamplificador es de mala calidad. Por eso, si buscas mejorar el sonido de tu sistema, si crees que el bajo no suena tan bien, si sientes que los matices en la música no son tan buenos, fíjate en el preamplificador.

El amplificador

El objetivo del amplificador es evitar que los parlantes oscilen de un lado a otro, producto de un sonido desordenado; lo ideal es que se logre que los parlantes vibren armónicamente, introduciendo cada sonido proveniente del preamplificador con exactitud.

Lo que hace es amplificar toda la longitud del ancho de banda de 10 octavos a una linealidad completa, sin aumentar ninguna armonía más que otra, sin alterar ninguna frecuencia. Por eso el rol del amplificador es tan importante, para así obtener una música de la mejor calidad.

Los parlantes

Finalmente, una de las partes más evidentes de todo el sistema: los parlantes de alta fidelidad, desde donde escuchamos todo lo que se procesó en la cadena. Su tarea es bastante simple de entender: convertir todas esas frecuencias en una música agradable en el living de tu casa.

Lo más importante es que los parlantes se adecúen correctamente al espacio en que los vayas a utilizar, según la distribución de muebles y ventanas, para así obtener la mejor reverberación posible.

Recuerda: un buen sistema de alta fidelidad nace de cada una de sus partes esenciales, así que presta igual atención a cada uno de ellos, y ten por seguro que obtendrás una música impecable para tu día a día.