La música forma parte de nuestra vida. Escucharla es una excelente alternativa para hacer más llevaderas las grandes distancias que a diario recorremos. Por eso, los audífonos son compañeros de viaje indispensables. Sin embargo, su uso constante los deteriora rápidamente y nos obliga a cambiarlos a menudo.

Reemplazar los audífonos en forma periódica no sólo nos lleva a gastos innecesarios, sino que también genera incomodidades. Mientras renovamos este accesorio, nos vemos imposibilitados de escuchar música. ¡Y suele ser cuando más ganas tenemos de oír a nuestra banda predilecta!. Por eso, para evitar que se dañen rápidamente, procuro cuidar mis audífonos con especial atención, siguiendo estas necesarias recomendaciones:

Moderar el volumen: escuchar música demasiado fuerte no sólo puede afectar mi audición, sino que también dañará mis audífonos. Esto, ya que las ondas sonoras asociadas al volumen exagerado de la melodía, generan cambios al interior de los auriculares y terminan por aflojar sus piezas, reduciendo su vida útil.

Escoger los audífonos adecuados: otro factor que produce el deterioro anticipado, es el uso de audífonos que no están diseñados para el reproductor que utilizamos. Ojo, porque los de más bajo costo suelen tener menor calidad y no estar acondicionados para los distintos formatos.

Guardarlos con cuidado: si tiros los audífonos en mi mochila o cartera, los arrugo en mi bolsillo generando un enredo o los almaceno en lugares donde los expongo a caídas, aumentaré la posibilidad de generar daños en su interior. Si quiero cuidar mis audífonos, debo tomar unos minutos para ponerlos en forma ordenada al interior de un estuche especialmente dispuesto para estos fines.

Atención a los bajos: un audífono estándar – de precio regular – no está diseñado para soportar bajos en una frecuencia demasiado grave. Si fuerzo su reproducción, terminaré reduciendo su vida útil. Para disfrutar de la música con bajos marcados – si es mi preferencia – es preciso contar con audífonos capaces de soportarlos.

Ojo con el agua y los desinfectantes: si queremos limpiarlos, debemos evitar exponerlos al agua o cualquier sustancia de limpieza. El alcohol, jabón líquido u otro detergente dañará sus circuitos. La mejor alternativa para cuidar mis audífonos es asearlos es un paño de tela, similar al que uso para desempañar lentes.

Evitar los enredos de cables: el mal manejo de los cables es uno de los principales motivos para el deterioro. Los enredos doblan sus piezas internas y producen la desconexión de sus circuitos.

No estirarlos: así como los enredos de cables dañan los audífonos, el forzarlos demasiado para que se mantengan rígidos también lo hará. En este caso, el riesgo es cortar sus circuitos internos, lo que provocará una falla inmediata.

Tener cuidado al caminar: al desplazarnos – sobre todo cuando vamos atrasados – solemos cambiar el ritmo e intensidad de la caminata. Si me pongo a correr llevando audífonos que no han sido fabricados para funcionar bajo estas condiciones, lo más probable es que se dañen por la brusquedad del movimiento.

Para cuidar mis audífonos, lo más importante es ser ordenado y metódico. Es importante tener conciencia de qué factores generan un daño prematuro, para prevenir fallas y además ahorrar el costo de reponerlos.